En los círculos científicos en general y específicamente en muchos de los integrantes de la comunidad médica mundial, desapareció la resistencia al cambio sobre la meditación y su impacto como herramienta para el rediseño de la estructura del cerebro: la meditación genera transformaciones neurológicas y genéticas de inmensa efectividad en el desempeño individual y social, y de gran trascendencia en las prácticas profesionales de coaches, médicos, psicólogos clínicos, educadores, formadores de líderes, gerentes, terapeutas, empresarios, hombres de negocios, consultores organizacionales y agentes de cambio.
El número de investigaciones publicadas sobre los beneficios tangibles de la práctica de mindfulness (atención consciente o atención plena) a través de la meditación como herramienta primordial, pasó de cero en 1980 a 477 en el 2012. Es decir, en solo 32 años se produjeron aproximadamente 15 investigaciones por año.
Actualmente, hay más de 20 estudios en progreso en el Center for Investigating Healthy Minds en el Waisman Center, de la Universidad de Wisconsin, en Madison, dirigidos por el prestigioso medico Neurocientifico Dr. Richard Davidson, líder mundial en este tipo de investigaciones, que validan dos hechos científicos incuestionables: la meditación transforma la estructura del cerebro y la estructura genética del ser humano (1).
El origen y desarrollo temprano de la atención plena (mindfulness) como disciplina contemplativa se remonta a 1979 cuando Jon Kabat-Zinn, PhD en biología molecular del MIT, norteamericano, profesor emérito en la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts, crea su famoso Programa de Reducción de Estrés Basado en Atención Plena (MBSRP por sus siglas en ingles), cuyo impacto en cambios en la salud física y mental de sus pacientes crónicamente enfermos (pacientes terminales, o a punto de ser trasplantados, depresivos y con diversas patologías), hacían comparables sus prácticas de meditación con las tradicionales intervenciones psicológicas y farmacológicas de la medicina tradicional, si bien para entonces no existían estudios científicos que validaran tales comparaciones (2).
La atención plena o mindfulness es un resultado que se logra con la práctica de la meditación (callar la mente), una disciplina contemplativa por excelencia (3).
Contemplar significa poner atención intencionada en algo. Contemplar es desapego mental, ausencia de interferencias como ruidos externos, sensaciones corporales, pensamientos y emociones en la mente. Un estado contemplativo es un estado neurológico que se caracteriza por un vacío de contenidos y formas: la mente está totalmente callada. Cuando esto ocurre, el silencio se hace profundamente presente. Meditar es la acción de estar presente en el silencio de todo, es estar entre pensamientos. Estar presente en completo silencio, es estar presente en la majestad de la propia presencia (4).
A la caza de las evidencias científicas
La investigación presentada en el 2013 por la Dra. Perla Kaliman, PhD en Bioquímica y Biología celular, de la Universidad de Barcelona, España, aporta los datos más impactantes de la meditación como medio para el tratamiento de la inflamación crónica de las células (5). Como es sabido, la inflamación y su consecuente creación de dolor, es la puerta de entrada a cualquier enfermedad del cuerpo humano sea esta crónica o no. El estudio prueba que la meditación es un poderoso mecanismo para desacelerar, detener y cambiar los procesos inflamatorios en las células. Se investigaron los efectos de un día de práctica de meditación basada en atención plena o mindfulness en un grupo de meditadores, en comparación con un grupo de personas que no eran meditadores (grupo de control) establecidas en un ambiente tranquilo. En cuestión de horas, los meditadores mostraron diferencias en la activación de genes y proteínas presentes en células de la sangre que no estaban presentes en las muestras de sangre del grupo control. El grupo de meditadores presentó una disminución significativa de la activación de los genes que actúan como fármacos en tratamientos antiinflamatorios y analgésicos en el cuerpo humano. Estos mecanismos moleculares son los responsables del potencial terapéutico del entrenamiento en la práctica de la atención plena o mindfulness porque actúa como mecanismo antiinflamatorio, incrementa la resistencia al estrés y fortalece la respuesta inmunológica. El estudio fue realizado en colaboración con el equipo de referencia mundial en el área de las neurociencias afectivas, que dirige el Dr. Richard J. Davidson, del Center for Investigating Healthy Minds (6).
Las investigaciones del médico internista Dr. Deepak Chopra y su equipo soportan que la meditación activa el mecanismo de sanación regenerativa del cuerpo humano denominado homeóstasis, restableciendo el equilibrio armónico de las células, roto por procesos inflamatorios que resultan del estrés y de las enfermedades (7). Callar la mente es estar en el silencio de todo. Esa energía que deja de utilizarse en la atención angustiosa y estresante de ruidos externos (demandas, presiones, incomprensiones, desencuentros, ambiente de hostilidad, colas, ansiedad, angustia, resentimiento, odio, escasez de productos, violencia social, deudas, flujo de caja deficitario), sensaciones corporales, pensamientos y emociones se reinvierte en cada célula del cuerpo, encendiendo esa maravillosa máquina de regeneración celular llamada homeóstasis: mecanismo creador de balance, armonía e integración sistémica, que multiplica los neurotransmisores dopamina y serotonina en el torrente sanguíneo, construyendo profundos estados personales de serenidad y tranquilidad regenerativos. Mientras más se repite la creación de silencio con la meditación y más recurrente es su práctica, mayor es la sanación de las células producto de su regeneración (8). La posibilidad de la activación voluntaria del mecanismo regenerador de la homeóstasis a través de la meditación cobra relevancia extraordinaria, a propósito de una característica estructural del cerebro humano: esta cableado para prestar atención recurrente y con un alto grado de veracidad a lo negativo, a las amenazas y al peligro por una razón biológica de primer orden: supervivencia. Desafortunadamente, esto no es conocido de forma social con lo que se termina en el lugar común de las auto descalificaciones silenciosas tipo "es que soy muy negativo"; o en juicios hacia las personas como "es que fulano de tal es muy pesimista". La realidad científica de la especie humana es totalmente clara: para el cerebro sobrevivir es más importante que ser feliz y disfrutar. En consecuencia, la recurrencia del foco de atención en lo negativo, en lo que falta, en lo que no se ha hecho, o en lo que está pendiente es una fuente diaria y poderosa de estrés, angustia y ansiedad, dada la forma natural como el cerebro interpreta la incertidumbre y las amenazas del entorno. La atención plena que se logra a través de la meditación es una forma de operacionalizar la protección de la propia felicidad, de la salud y de la efectividad en la actuación personal y profesional.
Las investigaciones presentadas en el 2011 por la Dra. Sara Lazar, médico psiquiatra del Hospital General de Massachusetts y profesora asistente en psicología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, evidencian las transformaciones neurológicas que produce la meditación en el cerebro humano (9). La meditación fortalece el autocontrol, la habilidad para dirigir la atención y la conducta con intención y propósito; suprimir las respuestas emocionales inapropiadas y optar por la operacionalizacion de conductas flexibles ante lo inesperado. Esto es posible porque los meditadores en oposición a los no meditadores (grupo de control) presentan mayor actividad neurológica en el CCA (Corteza Circular Anterior) estructura del cerebro localizada en lo profundo del lóbulo frontal, detrás de la frente, donde residen la capacidad para la toma de decisiones, el manejo de la incertidumbre, la capacidad para aprender de experiencias pasadas y la capacidad de adaptación a las rápidas condiciones cambiantes del entorno. Las personas que sufren de tendencia a la depresión, a los dolores crónicos, al pesimismo, a la impulsividad y a la agresividad hasta por las cosas más sencillas, se les activa menos y más lentamente el CCA, como resultado de débiles conexiones neuronales en esa estructura cerebral. Las personas que practican meditación producen cambios en el CCA de su cerebro para su autorregulación, que conductualmente implica tomar mejores decisiones, mantenerse enfocado ante la adversidad y responder de forma positiva a emboscadas emocionales. A este fenómeno neurológico se le denomina resiliencia emocional (10).
Las investigaciones de la Dra. Lazar y sus colegas también demuestran que la meditación incrementa la materia gris de la corteza prefrontal (detrás de la frente) que es el centro de la memoria de trabajo, el análisis y la toma de decisiones ejecutivas. Como es sabido, con la edad la corteza cerebral se va encogiendo por el deterioro de la conectividad neuronal. Sin embargo, el grupo de meditadores estudiados con promedio de edad sobre los 50 años, tenía la misma cantidad de materia gris que jóvenes de 25 años, en oposición al grupo de control de no meditadores. Es decir, la meditación incrementa la materia gris y previene la declinación de la efectividad de la estructura cortical del cerebro.
En otro estudio de la Dra. Lazar y su equipo se invitó a un grupo de personas no meditadoras regulares, se les realizó la exploración pre-test de escáner del cerebro y luego se les entrenó en meditación en un programa de 8 semanas, meditando entre 30-40 minutos diarios. Al final de las 8 semanas se les realizó de nuevo la exploración con el escáner (post-test). Los hallazgos fueron reveladores: la estructura cerebral denominada hipocampo involucrada en el aprendizaje de experiencias pasadas, el uso de la memoria y la regulación de las emociones, había crecido significativamente, mientras que personas no meditadoras (grupo de control) con tendencias depresivas, a la irritabilidad y a la impulsividad, o con el síndrome de estrés post traumático por ejemplo, tenían menos materia gris en el hipocampo. Otra área cerebral clave en la que se identificó un crecimiento notable de la materia gris en comparación con el grupo de control, fue la juntura parietal-temporal (por encima de los oídos), que es responsable por la creación de perspectiva y empatía en el ser humano. Finalmente, la amígdala, la estructura del cerebro responsable por el mecanismo automático de ataque-huida y de la circuitería del miedo y del pánico, evidenció una notable correlación entre su tamaño y la disminución del estrés. Es decir, mientras menor es el estrés reportado por las personas que practican meditación, menor es el tamaño de la amígdala, y en consecuencia, menor es la irritabilidad, la impulsividad y el descontrol emocional de la persona. Lo más importante de este hallazgo es que este cambio en el tamaño de la amígdala generado por la meditación es irreversible, aunque el entorno no cambie y se mantenga estresante e incierto, la amígdala no varía su tamaño, a diferencia de lo que ocurre en los experimentos con ratones de laboratorio cuya amígdala se mantiene grande, porque en oposición a los humanos, los ratones no meditan.
La estupenda revista científica norteamericana Scientific American publicó en noviembre de 2014, uno de los artículos más completos que resume de forma muy clara las investigaciones mundiales más significativas realizadas hasta ahora, sobre la validación científica de los beneficios de la meditación y las investigaciones del prestigioso Neurocientifico Dr. Richard Davidson. En este artículo se presenta una explicación detallada de los diferentes estudios realizados y sus hallazgos sobre el impacto de la meditación en la transformación del cerebro y de la conducta humana (11).
En el 2012, el Dr. Richard Davidson sube a YouTube su extraordinaria conferencia en la que presenta los hallazgos más recientes sobre el cerebro de los adolescentes. Como es sabido, la adolescencia es un periodo de vida caracterizado por grandes cambios. A diferencia de los adolescentes en el pasado, en el mundo de hoy, la pubertad está ocurriendo cada vez más rápido y más temprano en tiempo y edad, tan temprano como a los 9 años. Mientras que los sistemas cerebrales denominados "sistemas de materia blanca" ubicados en la corteza prefrontal maduran cada vez más y más tarde, a la edad de 25 años, que es cuando neurológicamente termina la adolescencia. En consecuencia, el desarrollo cognitivo, en particular el desarrollo de los sistemas del cerebro claves para la regulación de las emociones, de la atención, la voluntad, el análisis, la identificación de criterios, la toma de decisiones, la acción y la conducta ubicados en la corteza prefrontal y la amígdala, los cuales guardan una fuerte correlación científica con la edad, la experiencia y el comportamiento, están alarmantemente rezagados en desarrollo y maduración con respecto a la velocidad de desarrollo de la pubertad. ¡La brecha es enorme!. Y en esto consiste el dilema de la adolescencia. ¿Cuáles son las implicaciones de este maravilloso descubrimiento para los directores de colegios, docentes, padres, formadores de líderes jóvenes, coaches y consejeros? ¿Debe ser este dilema bien comprendido por ellos?. ¿Cuáles son las implicaciones de este dilema para la atención de los adolescentes etiquetados de "mala conducta", o "inseguros", o "dispersos", o "desordenados", o "hiperquineticos"? De acuerdo con las investigaciones del Dr. Richard Davidson las consecuencias de este descubrimiento son escalofriantes: un incremento de 400% en la mortalidad de adolescentes en los Estados Unidos de acuerdo con el Center for Desease Control, muertes causadas por factores relacionados con el comportamiento (abuso de drogas, conducir bajo estado de ebriedad, exceso de confianza, toma de riesgos sin anticipación del peligro, violencia de calle, deserción escolar, asesinatos en los colegios, depresión crónica, mal humor), conductas estas que son totalmente previsibles y anticipables (12). Para atender este desafío, se están realizando en los EE.UU. programas prácticos de entrenamiento continuo en mindfulness (meditación de atención plena), que requieren formar hábitos en la mente del adolescente para acelerar el desarrollo y maduración temprana del cerebro (materia blanca), basados en estas investigaciones de la neurociencia sobre los beneficios científicamente probados de la práctica de mindfulness (meditación de atención plena). ¿Qué se logra con estos programas de meditación de 8 semanas para los adolescentes?: a) Trasformación genética con impacto regenerativo en las células del cuerpo (homeóstasis). b) Incremento de la producción de materia blanca en la corteza prefrontal: mayor madurez en el adolescente (fuerza de voluntad, musculo para el enfoque, exclusión de la dispersión). c) Incremento de la armonía, lucidez y confianza personal para la toma de decisiones bajo presión. d) Incremento de la estabilidad emocional y autodirección para actuar con efectividad, concentración, alegría y enfoque.
¿Cómo afectan estos hallazgos la práctica de los agentes de cambio?
La experiencia y las investigaciones en consultoría del cambio organizacional y personal, coaching y D.O. evidencian que el cambio no es doloroso ni complicado, lo doloroso y complejo es la resistencia al cambio, la imposibilidad inconsciente de identificar, detener y redirigir eso que ȃme impide cambiarȄ, ese fenómeno humano que resulta de hábitos mentales engranados por largo tiempo en las redes neurológicas de las personas. Como la meditación enseña a líderes, gerentes, empresarios, emprendedores, padres, madres, docentes, parejas, adolescentes, profesionales y personas en general a observar desde afuera los propios pensamientos y emociones sin identificarse ni ser secuestrados por éstos, tal toma de distancia es una palanca operativa para detectar y eliminar ese poderoso estrés inconsciente (freno psicológico) que activa la resistencia al cambio. Al ocurrir esto, la propensión al cambio se desbloquea, el contrato psicológico con el compromiso de cambiar se fortalece, se hace posible que la persona esté más presente en el momento actual del cambio (ni en el pasado ni en el futuro), lo cual reduce significativamente la presencia e intensidad de la ansiedad y el estrés asociados con la resistencia al cambio.
Coaches profesionales, consultores organizacionales, entrenadores de experiencias de aprendizaje, pnelistas y terapeutas en general tienen una gran oportunidad al aprender e incorporar en sus prácticas profesionales la meditación como herramienta, cuyos beneficios científicos validados para la estabilidad del cambio organizacional y personal se convierten en un valiosísimo activo que proporciona mayor bienestar y mayores posibilidades de concreción de los sueños de sus clientes.
El desafío permanente a la inteligencia emocional es la constante modal del mundo contemporáneo, este desafío se presenta de múltiples y diversas formas, en múltiples y diversos lugares e intensidades, por múltiples y diversas razones. Tal desafío cobra medular importancia porque una inteligencia emocional minusválida, atrofiada o poco activada representa la perpetuidad del no cambio, del secuestro del logro por el miedo, de la emboscada a la efectividad del desempeño por la ansiedad y la inseguridad. Por ello, el crecimiento de la inteligencia emocional es también el desafío más trascendente de los agentes de cambio para darle impulso, direccionalidad y sostenibilidad a un proceso transformacional que de suyo, es siempre discontinuo y no lineal. En consecuencia, si la meditación disminuye el tamaño de la amígdala (reduciendo la activación y recurrencia de los miedos), aumenta la intensidad de la actividad neurológica de la Corteza Circular Anterior (CCA: expandiendo la claridad interior, la efectividad en la toma de decisiones y la confianza en la ejecución), hace crecer el hipocampo por el incremento de la materia gris potenciando el aprendizaje y la regulación de las emociones; activa y hace crecer la juntura parietal-temporal (por encima de los oídos) estructura responsable por la creación de perspectiva, empatía y optimismo en el ser humano; y activa la homeóstasis incrementando la producción de dopamina y serotonina (más recurrentes, estables y poderosos estados de armonía e integración interior), sin duda alguna, el crecimiento de la inteligencia emocional está cada vez más dentro del control de la persona y los agentes de cambio definitivamente están hoy mejor equipados que ayer. Aquel dato duro conocido según el cual 7 de cada 10 experiencias de cambio organizacional fracasan, está cada vez más fuertemente retado, porque la meditación fortalece la estabilidad del cambio y extiende las posibilidades del cambio organizacional y personal hacia un largo plazo nunca antes imaginado.
¡Que así sea!. Namaste.
NOTAS:
(1) http://www.investigatinghealthyminds.org
(2) www.jonkabat-zinn.com; www.umassmed.edu
(3) https://www.youtube.com/watch?v=ldwQhM62IzY
(4) https://www.youtube.com/watch?v=n12wV_c4vNM
(5) http://www.elcorreodelsol.com/articulo/perla-kaliman-la-meditacion-actua- sobre-los-genes
(6) http://www.investigatinghealthyminds.org/pdfs/KalimanRapidPNEC.pdf
(7) http://www.chopra.com
(8) https://www.youtube.com/watch?v=_t411bZ32ow
(9) https://www.youtube.com/watch?v=m8rRzTtP7Tc
(10) https://www.nmr.mgh.harvard.edu/~lazar/
(11) Mind of the meditator, Matthieu Ricard, Antoine Lutz and Richard J.
Davidson, Scientific American, No.40, Pages 39-45, November 2014
(12) https://www.youtube.com/watch?v=csFp21rzOtw
(13) https://www.youtube.com/watch?v=eDr9tg3tdYQ
Por:
Alfredo C. Ángel
Certified International Coach International Management Consultant NLP Expert. Mindfulness Trainer
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